Ahorrar con la calefacción: el recuperador de calor (cassette)

El 64% de la energía utilizada en casa es consumida en invierno por el sistema de calefacción. Aunque cada caso es diferente, se pueden trazar unas pautas de comportamiento y tener en cuenta ciertas cosas para evitar este gasto exagerado y ahorrar energía eléctrica. Un sistema de calefacción que se está extendiendo cada vez más por las zonas rurales más frías de España es el recuperador de calor.

El recuperador de calor, conocido también como cassette, es un cajetín de hierro fundido que se instala en la chimenea. Este generador de calor proporciona un calor muy confortable y económico, sin embargo es un sistema que ofrece menos seguridad que otros puesto que estamos tratando con fuego directamente. Este sistema de generación calorífica es ideal para casas de campo y chalets con una superficie amplia que haya que calentar. Además, se debe disponer de un sitio espacioso ya que se tiene que almacenar la leña para después poder usarla.

Un inconveniente es que no se puede regular la temperatura de una manera eficaz e instantánea. Su regulación es paulatina y lleva un tiempo aprender a hacerlo. Aunque haya que aprenderlo siempre es una delicia poder generar tú mismo tu propio calor, controlarlo y aprovecharlo al máximo. Por otro lado, conlleva algo de peligro ya que se trata de la producción de energía calorífica mediante el fuego, pero el riesgo es muy bajo porque la chimenea está cerrada y evita la disipación de humos y problemas con las chispas que pudieran saltar por el crepitar de la madera. Además, si se es aficionado, las cenizas resultantes se pueden guardar y con el tiempo se puede fabricar lejía para fregar los suelos y los residuos que quedan se pueden utilizar como abono natural.

Su instalación requiere una pequeña obra y no se puede realizar en cualquier sitio pues exige cierta disposición del tiro para la evacuación de los humos y gases que produce. El funcionamiento se basa en el fenómeno de la convección, que consiste en un circuito de aire donde el aire más frío de la parte inferior al calentarse se eleva, desplazando al aire caliente que se enfría y desciende. El aire frío se toma del exterior de la cassette por medio de unos ventiladores que hacen la función de fuelle, alimentando al circuito de aire frío y oxígeno para la combustión. Esto da origen a un ciclo continuo controlado que produce energía calorífica de forma más eficaz que en una chimenea abierta.


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