Nociones básicas sobre el consumo energético

Como todo el mundo sabe, el consumo eléctrico se mide en kilovatios-hora (kWh) y así es como es registrado en las facturas de las compañías eléctricas. Esta unidad de medición es la cantidad necesaria de energía eléctrica precisa para el funcionamiento de un electrodoméstico (en nuestro ejemplo) de mil vatios durante una hora. Por ejemplo: 1 kilovatio-hora haría funcionar un aspirador de 1.000 vatios durante una hora.

Interesa recordar que este kilovatio-hora se puede consumir de forma más o menos rápida y de forma no lineal o sea, con picos de gasto según el tipo de electrodoméstico usado. Con este primer concepto se puede entender otro que sería la eficiencia del electrodoméstico. De esta forma, un frigorífico que emplee 1 kilovatio-hora para funcionar durante 10 horas será menos efectivo que otro que utilice lo mismo para hacerlo durante 11 horas.

Los distintivos o etiquetas energéticas de la comunidad europea nos informan sobre el consumo de energía del electrodoméstico mediante unas flechas coloreadas desde el verde hasta el rojo y desde la letra “A” (el más eficiente) hasta la letra “G” (el que menos), energéticamente hablando. También indica el consumo en kilovatios-hora y el ruido en decibelios que pudiera producir.

Para poder detectar electrodomésticos más efectivos, los fabricantes ponen ciertos distintivos en estos aparatos ya que para poder distinguirlos habría que acceder a su interior. Las diferencias están, por supuesto, en la tecnología de las piezas usadas: bombas, motores y compresores.

Recomendaciones para sacar un mayor partido a la Campana Extractora

Para sacarle más partido a la campana o extractor de humos puede tener en cuenta varios consejos que harán que ahorre energía además de evitar molestias por ruidos.

Tenga presente que a mayor velocidad de extracción, más ruido y consumo de energía. Cuando empiece a cocinar ponga la velocidad más baja. De esta manera, el aire empezará a converger hacia los filtros y para renovar el aire será suficiente. Según se va cocinando, la emisión de humos puede ser mayor, por lo que se podrá ir aumentando la velocidad según lo vaya pidiendo la tarea. Una vez acabado el trabajo se puede dejar funcionando a mínima velocidad durante unos instantes hasta que se hayan evacuado todos los olores.

Hay que mantener bien limpios los filtros para que puedan trabajar en perfectas condiciones. Unos filtros sucios hacen que la campana tenga que trabajar más para evacuar el mismo aire. Además, llegara un momento en que no podrá evacuar todo lo que se la exige y será inútil, además de caro, encenderla. Los filtros han de ser limpiados habitualmente y según las indicaciones del fabricante para evitar estropearlos o deteriorarlos.

Por otro lado, para mantener limpia la superficie exterior de la campana no es conveniente usar productos abrasivos que puedan dañar el material del que esté fabricada la cubierta. Normalmente, un paño empapado en agua jabonosa es ideal para retirar la capa grasienta que se forma por acumulación de las gotas microscópicas de grasa de las que se compone el humo que se produce al cocinar. Las campanas fabricadas en acero conviene secarlas después y siempre en dirección al pulido para evitar manchas que después no puedan quitarse.

Por último, existen campanas que proyectan una cortina de aire renovado a su alrededor creando un espacio cúbico invisible del que no puede escapar el humo ni el olor, siendo eficaz hasta en velocidades de extracción mínimas. Así el gasto energético es mínimo con la máxima eficacia. El inconveniente es que todavía no están muy extendidos estos nuevos dispositivos y los modelos que los llevan son muy escasos.

Ahorrar con el Aire Acondicionado

Es importante saber utilizar convenientemente un aparato eléctrico y tanto más un electrodoméstico, ya que son dispositivos que consumen mucha energía y eso se traduce en desequilibrios muy sensibles en la economía doméstica.

A lo largo del año hay dos puntos máximos en la factura de la luz: durante el invierno y en el verano. La culpa de esta fluctuación la tiene un electrodoméstico que se ha puesto muy en boga durante estos últimos años: los aparatos de aire acondicionado y los sistemas de climatización.

Como es bien sabido, la diferencia entre unos y otros es que mientras los de aire acondicionado solo enfrían, los climatizadores se encargan de abastecer tanto de aire caliente (esto es, calefacción) en invierno, como de aire frío (refrigeración por aire acondicionado) en verano. Normalmente, la persona que posea un aparato de aire acondicionado solo es porque tiene calefacción central instalada. Este tipo de usuario solo tiene picos de consumo en las épocas estivales, evidentemente.

Quien se decida por prescindir de cualquier medio de calefacción, puede instalar un dispositivo climatizador para gozar de los dos sistemas (calefacción-refrigeración). Para estos usuarios, las facturas se asemejan un par de veces al año, puesto que la máquina trabaja a pleno rendimiento dos veces al año.

Todo esto no debe asustar si se hace un uso responsable de los electrodomésticos, y en especial de estos dos. Hoy en día, casi todas las marcas fabrican sus dispositivos con programas especiales de mantenimiento del frío o calor, sistema Inverter de ahorro energético, Multi-splits, etc. Realmente se puede ahorrar mucha energía y dinero sin disminuir la eficacia, además todo ello compaginándolo con el respeto por medio ambiente.

Unos consejos para evitar arranques innecesarios del compresor para inyectar aire frío pueden ser:

  • Hay que evitar que al equipo de aire acondicionado le dé el Sol durante el día. Tanto a la unidad interna como a la externa. Como es lógico, el Sol simplemente los calentaría y tendrían que trabajar más para poder enfriar.
  • El interior de la casa debe estar perfectamente aislada para el frío y el calor de la calle, dependiendo la estación. Con las persianas casi bajadas se evita la filtración de rayos infrarrojos que pueden calentar el ambiente. Unas buenas cortinas también impiden el escape de calor interior en invierno.
  • Lo ideal es una temperatura entre los 22 y los 25 grados, dependiendo de la humedad del lugar. Alcanzar menos de 12 grados en el interior de diferencia con el exterior no se recomienda y cada grado que se quiere reducir la temperatura aumenta hasta en un 8% el consumo de electricidad.
  • Por lo normal se enciende el aparato ajustando el termostato muy por debajo de la temperatura que se quiere alcanzar pensando que con ello acelerará la tarea. Ni mucho menos y además eleva el gasto energético.
  • Utilizar los programas o modos de estado de los aparatos si los poseen.
  • La limpieza de los filtros una vez al mes y sobre todo el mantenimiento anual es muy importante. De esta forma se detectan pequeños problemas que hacen que trabaje más de lo normal el aparato con el consabido coste.

Más o menos, siguiendo estos pequeños consejos se puede llegar a cumplir el objetivo y conseguir un máximo rendimiento de nuestro equipo disminuyendo el consumo entre el 30 y el 40 por ciento, lo que repercutirá tanto en el bolsillo como en el impacto medioambiental. Además de poder disfrutarlo.

Medidas para Ahorrar energía. Consejos para ahorrar electricidad con aparatos del hogar

La gran variedad de aparatos eléctricos que se pueden encontrar en una vivienda hacen que sea muy difícil poder controlar el consumo energético que suponen a lo largo del año. Los malos hábitos que normalmente se tienen en el uso de estas máquinas son los responsables de que el gasto en electricidad dispare muchas veces la factura de la luz. Muchos electrodomésticos y otros aparatos de mayor o menor consumo se dejan funcionando durante largas ausencias y esto, sumado al mal uso de algunos de ellos, ocasiona grandes derroches de energía. De detenerse a pensar en la manera de corregir algunos de estos malos hábitos depende en gran medida el ahorro de energía que,  a lo largo del año, puede suponer un ahorro energético que, Euro a Euro nos permitirá pagar una parte muy importante de las vacaciones de verano, por ejemplo.

Un factor muy importante para controlar el gasto mensual de electricidad es tener acceso al contador de la luz, su progreso e ir actuando en consecuencia. Esta medida es, hoy en día, ya un poco difícil pues los contadores en grandes edificios de vecinos suelen estar en cuartos de contadores de los que sólo tiene llave el presidente o el portero de la finca. Pero en casas bajas, chalets y demás, el contador se ubica en la fachada y sería interesante obtener un permiso de acceso a él para llevar un cierto control del consumo eléctrico.

Este tipo de información resulta muy útil para detectar electrodomésticos o aparatos eléctricos que disparan el consumo, y de esta manera poder tomar medidas para ahorrar energía. Por ejemplo, evaluando la posibilidad de reemplazarlos por otros más eficaces, energéticamente hablando. Otra ventaja es que se puede averiguar cuanta potencia necesitamos en el hogar verdaderamente para poder funcionar sin problemas. Muchas veces la potencia contratada es muy superior a la que realmente se necesita y, por tanto, el ahorro en la factura por potencia puede llegar a ser hasta del 50%. También hay que tener muy presente las horas de tarifas nocturnas y las tarifas de discriminación horaria. Este tipo de tarifas reducidas abarcan la franja horaria desde las 22:00 hasta las 12:00 horas, en el llamado periodo valle, siendo periodo punta el resto del día. El cambio a la tarifa que permita la empresa eléctrica de cada Comunidad Autónoma puede hacer variar el ahorro en cada hogar, pero no deja de ser un ahorro.

Un sistema de dispositivos que controlan por nosotros el gasto energético es la domótica. Los  equipos que utilizan la domótica ayudan a vigilar permanentemente el gasto eléctrico de toda la casa, incluso por zonas, permitiendo reducir significativamente el consumo eléctrico haciendo más eficiente el funcionamiento de los aparatos. Lo interesante es que muestra, mediante displays, por el ordenador o incluso por Internet, el consumo real en kW/h de la vivienda en datos diarios y mensuales. El software que ofrecen compañías como Google (Google Powermeter ) o Microsoft (Microsoft Hohm) permiten ver datos estadísticos de consumo e incluso realizar comparativas comparativas con los vecinos u otros usuarios del sistema. Mediante dispositivos de racionalización ofrecen la posibilidad de poder contratar potencias mínimas. Los electrodomésticos se valoran de forma prioritaria y el sistema domótico desconecta los menos prioritarios en caso de exceso de consumo. Una vez estabilizada la demanda eléctrica, el sistema vuelve a conectarlos. Por otro lado, se pueden programar los  electrodomésticos para aprovechar tarifas nocturnas, encendiendo y desconectando lavadoras, lavavajillas, aire acondiconado, sistemas de riego, etc.

Desarrollo de la energía solar en España

La mayoría de los países de la Unión Europea han elaborado programas de ampliación de la superficie colectora de energía solar en sus territorios y España es uno de los que más la ha incrementado en los últimos años. En el intervalo de tiempo del año 2007 al 2008, el incremento de esta superficie es, de mayor a menor, la siguiente: Holanda un 1726%; Dinamarca un 1719%; Rumanía un 1615%; Grecia un 1267%; y Austria, Bulgaria, Alemania, Portugal, Suecia y Eslovenia, algo más del 1000%. Los demás países se mantienen por debajo del 1000% de incremento, siendo el de España del 439%.

Estos datos son de incremento según la proporción del año anterior y sitúa a España entre los últimos países en crecimiento de superficie en paneles solares. La superficie total de paneles en metros/cuadrados arroja una cifra que nos coloca en mejor posición. Para el 2008 la superficie total por país en m2 era de: Alemania – 11.094.000; Grecia – 3.868.200; Austria – 3.240.330; Francia – 1.624.100; Italia – 1.606.230; y España – 1.411.166. Como se puede ver, España ocupa el sexto puesto de la lista, estando muy lejos de los 21 países restantes de la Comunidad que no sobrepasan los 700.000 m2, siendo Chipre el que más se acerca con 693.200.

En España, la demanda ha crecido en viviendas unifamiliares en los últimos años, aunque la mayor demanda es la que se ha dado lugar en las empresas de construcción de edificios para viviendas y oficinas. Este aumento de la demanda entre este tipo de empresas es debido al constante aumento de los precios del gas y de la luz, a la normativa para la edificación de viviendas de nueva construcción, y a la cada vez más creciente versatilidad de la energía solar. La entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación (CTE) en el año 2007 ha aumentado exponencialmente el uso de este tipo de tecnología durante el 2007-2008. Por desgracia, este crecimiento se ha estancado a causa de la crisis sufrida en el sector inmobiliario, teniendo que cesar la construcción de nuevas viviendas o dejando obras a medio realizar.

El CTE establece los requerimientos principales de calidad que tienen que cumplir las instalaciones de una nueva edificación y estás explicitados en la Ley 38/1999 de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación (LOE) para establecer las normas de seguridad básicas para las personas y el medio ambiente. Esta preocupación tiene como fin reducir la emisión de gases de efecto invernadero fijando pautas para mejorar la eficiencia energética mediante el uso de energías renovables. El aprovechamiento de la energía solar térmica para la producción de agua caliente sanitaria es uno de los puntos principales de este código. El cumplimiento de esta exigencia se podrá obviar si está cubierto por otro tipo de energía renovable o por el uso de dispositivos de aprovechamiento de calor ajenos a la propia producción de calor del edificio, o cuando el mismo edificio no disponga de la suficiente exposición al Sol por barreras externas.

La domótica como solución asistencial a personas discapacitadas

La cantidad de servicios que puede aportar la domótica a la vida de las personas va desde la creación de sistemas confortables, el uso racional de la energía y su aprovechamiento, y el proporcionar formas sencillas para la realización de las actividades diarias a personas con discapacidades que necesiten algo de ayuda para hacer su quehaceres fácilmente. Los aspectos de movilidad y seguridad, además del bienestar y estar comunicado, son diferentes aspectos que cubren este tipo de sistemas domóticos instalados en las llamadas casas inteligentes.

Por ello, estos procedimientos deben estar diseñados de la manera más efectiva para que ofrezcan un servicio eficaz, a la vez de contar con una forma de uso lo más sencilla posible y adaptable a cada usuario en particular. En este nivel se encuentran sistemas domóticos controlables mediante pantallas táctiles pero que ofrecen algunas limitaciones para usuarios con problemas de espasmos musculares. Este tipo de impedimentos funcionales hay que tenerlos en cuenta a la hora de diseñar un dispositivo domótico asistencial para cada caso en especial. El diseño debe tener en cuenta las zonas y elementos que limitan la movilidad en la vivienda siendo un obstáculo para el futuro usuario, evaluando el sistema más adecuado y la facilidad de comunicación con el mismo.

Las características principales que ofrece un sistema domótico asistencial abarcan generalmente:

  • El control de la iluminación por voz o por cualquier otro sistema.
  • Apertura y cierre de persianas y cortinas.
  • La instalación de mobiliario regulable a la altura de cada usuario, sobre todo en el baño. Aunque este tipo de elementos no son directamente controlables por el sistema domótico, hay ya en el mercado algunos muebles integrables con automatismos controlables por puertos de comunicación.
  • Instalación de la cama perfectamente regulable con posibilidad de grúa.
  • Apertura y cierra automático de puertas y ventanas.
  • Encendido y apagado de aparatos eléctricos por voz.
  • Control de sistemas de seguridad personal.

Por otra parte, los sensores que se encargan de detectar los diversos factores que se quieren controlar son los mismos que los de cualquier otro sistema domótico. Estos sensores están diseñados para detectar elementos tales como la presencia de alguien en una habitación, una fuga de agua o un escape de gas, por ejemplo. Aunque también los hay especiales para casos donde sea importante la detección de problemas personales del usuario, como es el caso de sensores que detectan ataques de epilepsia o ataques cardiacos. Este tipo de detectores son muy complejos ya que utilizan una gran cantidad de algoritmos de filtrado que evitan la mayoría de los casos de falsas alarmas.

La posibilidad de ampliación del sistema y su diversidad de medios para comunicarse deben ser los requisitos principales a exigir en estos dispositivos de asistencia funcional. La razón de esto es que la diversidad de posibles usuarios es muy elevada y cada cual dependerá de un sistema de control o de un mando distinto de los de otro, con lo que se tiene que elegir el más apropiado para cada caso y el tipo de medio ideal para comunicar entre sí los dispositivos. Por su parte, la ampliación necesaria para cada caso dependerá del nivel de dependencia de cada usuario y del progreso de su padecimiento. Además, deben ser compatibles con sistemas estándares para formar parte de redes de más alcance en la vivienda que ofrezcan servicios tanto de confort como de ahorro energético.

Gestión eficiente energética en el hogar mediante la Domótica

Antes de la llegada de la era de la domótica, el cometido de la gestión de la energía en los hogares se reducía a tareas muy sencillas de control de temperatura, en el caso de los termostatos de las calefacciones, o a programas de tiempo de encendido y apagado de bombillas y poco más. Aunque es el tiempo el que nos da una perspectiva tan pronunciada de aquellos primeros intentos de controlar el consumo energético, lo importante es que aquello estaba orientado al ahorro de energía o a su control, además de a la comodidad.

Poco a poco se ha ido desarrollando una industria denominada arquitectura bioclimática. Esta industria está especializada en criterios favorables a la eficiencia energética y al llamado “desarrollo sostenible”, y en el aprovechamiento de fuentes de energía renovables como la solar, la eólica y la geotérmica. Por otro lado, el edificio tiene que estar bien orientado para aprovechar al máximo la energía lumínica del Sol, y debe estar construido con materiales apropiados para evitar desfases térmicos a lo largo del año y aprovechar la temperatura interna o externa en beneficio propio.

Apoyándose en este tipo de diseños bioclimáticos de edificios se puede pensar en la producción de energía desde fuentes renovables. Ya no se trata de consumir, sino de generar la propia energía de la vivienda. Un sistema para conseguir esto es con células o placas solares para la obtención de agua caliente. Hay que recordar que este tipo de instalaciones son obligatorias en edificios de nueva construcción y está regulado por el Código Técnico de Edificación. Aún así, si todos estos dispositivos de generación de energía están desaprovechados o si esa energía producida se derrocha, el costo de la instalación es dinero mal invertido. Para gestionar correctamente esa energía hay una tecnología que permite sacar el mayor rendimiento energético a la vez que contribuye a ahorrar energía: la domótica.

Un procedimiento domótico es una red de dispositivos que controlan todos los aparatos, terminales y mecanismos electrónicos o mecánicos de un edificio con el fin de hacerlos funcionar o desconectarlos cuando sea más conveniente. Este tipo de sistemas aprovecha de manera muy efectiva y consume de forma eficiente la electricidad que alimenta la vivienda permitiendo ahorrar energía y dinero. Es lo que se viene a denominar popularmente como casa inteligente. La otra función de la domótica, y no menos importante, es ofrecer comodidad y bienestar a su propietario como resultado de ese perfecto equilibrio entre confort-aprovechamiento de la energía.

Un sistema de este tipo permite controlar la vivienda por sectores. De esta forma se verifica cuales son las zonas que habitualmente son más usadas para mantenerlas dentro de niveles de confortabilidad correctos con el mínimo consumo energético. Todo esto lo realiza teniendo en cuenta la temperatura exterior, la orientación de los recintos, su exposición diaria a la luz solar, y demás factores externos. La iluminación del interior se puede conseguir con persianas o cortinas que se orientan de forma automática para dejar pasar u ocluir el paso de la luz solar. Además, pueden detectar gastos de energía en zonas desocupadas y desconectar los aparatos o puntos de luz dejados por olvido o por averías. Al mismo tiempo, todo esto contribuye al mantenimiento del medio ambiente.

Ahorro de energía con sistemas domóticos

Un sistema domótico es un conjunto de dispositivos capaces de realizar procedimientos automáticos de servicios domésticos como la gestión de la energía, sistemas de seguridad, protocolos de seguridad y medios de comunicación. Funciona de forma autónoma integrando la red interna de la vivienda con redes externas más amplias. Este tipo de sistema de gobierno doméstico puede controlar la iluminación, la climatización, la calefacción, el aporte de agua caliente sanitaria, el riego de jardines, la puesta en marcha de algunos electrodomésticos, y recursos de vigilancia conectados con empresas especializadas, entre otras cosas.

La domótica aprovecha al máximo o de la manera más efectiva los recursos de los que dispone, sobre todo energéticos, ayudando a reducir el consumo energético de manera muy eficaz. Algunos sistemas ofrecen la posibilidad de controlar el curso mensual de los gastos energéticos de manera que se pueden corregir los hábitos ineficaces para conseguir un ahorro energético cada vez mejor. La inversión en la instalación de un sistema de domótica en el hogar es fácilmente amortizable en un par de años.

Si se decide instalar un sistema domótico cuya finalidad sea la de ahorrar energía, la planificación y un estudio estructural de la vivienda se hace necesario. La mayoría de las veces no se necesita cambiar los propios electrodomésticos por otros que tengan un consumo menos costoso, basta con poseer un sistema de gestión acorde con ellos.

  • El control de la climatización y de la calefacción se realiza mediante la programación individual de los aparatos situados en diversas zonas de la vivienda, teniendo en cuenta el tamaño del recinto, su localización cardinal y la frecuencia de uso por parte de la familia. Puede ajustarse también en función de la alteración de la temperatura externa por la hora del día, orientación de la habitación, etc.
  • La iluminación puede ser controlada mediante sensores de movimiento en zonas de tránsito, sensores de luz natural para regular la intensidad de la iluminación artificial según va atardeciendo o para desconectar automáticamente zonas no prioritarias. También puede abrir o cerrar persianas, cortinas y toldos para ajustar el nivel de luminosidad incidente y aprovechar al máximo la luz del Sol.
  • También se puede programar el uso de ciertos aparatos durante horarios con tarifas eléctricas más baratas. Además puede ser programado para que detecte y apague los aparatos eléctricos que dispongan de modo de espera o de reposo.
  • Se puede simular la presencia de gente en la vivienda durante las ausencias para evitar robos o allanamientos.
  • Es una buena opción para detectar humos, gases, fugas de agua o la concentración peligrosa de monóxido de carbono en el garaje. En algunos de estos casos puede emitir un mensaje de alarma a un centro previamente contratado.
  • Se ocupa del apagado general de todas las luces a partir de una hora o si no detecta presencia alguna, a la vez que puede cerrar todas las persianas y sellar las puertas de forma automática.
  • Un punto muy interesante es que puede detectar si el sistema eléctrico puede sobrepasar la potencia contratada, apagando en ese caso aparatos o electrodomésticos por orden prioritario. De esta manera se evita que salte el automático y la consiguiente molestia de tener que ir apagando uno a uno todos los aparatos eléctricos antes de volver a encender el automático y evitar picos de tensión que puedan estropear alguno de ellos.

Ahorrar electricidad con un sistema domótico es algo que está muy estudiado y cada día se perfecciona más. Lo ideal sería que el sistema fuese cerrado y que no dependiese de su conexión con redes eléctricas externas, esto es, que produjese mediante paneles solares su propia electricidad y generación de agua caliente sanitaria, de manera que el sistema lo administrase eficazmente. Aunque todavía se está muy lejos de poder suministrar una vivienda con la energía producida por paneles solares, poco a poco se va ganando terreno en este sentido.

La Asociación Española de Domótica (CEDOM), junto con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) y la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) han editado un documento sobre domótica muy completo que puede ser muy útil para introducirse en este mundo tan innovador.

Uso doméstico de la energía eléctrica

Un asunto como este es de dominio público y puede parecer innecesario hablar de ello, pero hay una gran cantidad de malos hábitos que suponen un gran consumo energético y un gasto elevado de dinero que se puede evitar. Se puede dividir el gasto eléctrico de una vivienda en tres grandes grupos: iluminación, climatización y electrodomésticos. Aunque muchas de las pautas que se pueden seguir o costumbres que se pueden evitar se saben, no está de más recordarlo.

La iluminación de la casa es una de las actividades que se realizan diariamente. Cambiar las bombillas incandescentes tradicionales por bombillas de bajo consumo significa pagar hasta un 80% de la energía eléctrica que se pagaría con aquellas. Un sistema de iluminación racional permite un ahorro en electricidad que puede reducir a la mitad la factura. Hay que tener en cuenta el aprovechamiento de la luz natural exterior, el tipo de cristal usado en las ventanas, la instalación de sensores, etc.

Los sistemas de climatización, tanto para producir calefacción como aire acondicionado, tienen que tener muy presentes el aislamiento térmico para ser eficaces. Este aislamiento evita la disipación del calor interno en invierno o su absorción del exterior en verano, lo que aumenta el consumo eléctrico para obtener el mismo resultado. A su vez, la combinación de iluminación y climatización puede resultar muy eficaz para el ahorro energético. Una cuestión a tener en cuenta para permanecer dentro de la legalidad y estar al día en cuestión de eficiencia energética es la normativa sobre el ahorro energético que el Ministerio de Industria ofrece en su página web.

Los aparatos electrodomésticos están presentes en nuestra vida y se han vuelto prácticamente imprescindibles. Su funcionalidad nos dan tiempo para hacer más cosas y comodidad, pero esto hay que pagarlo. Incluso estando en tu propia casa hay que pagar, la ventaja es que tú pones la tarifa. Los grandes electrodomésticos suelen ser los de gama blanca, esto es los que realizan tareas de cocina o de lavado. La Unión Europea obliga a los fabricantes que comercialicen sus productos en su territorio a indicar la eficiencia energética de los electrodomésticos mediante etiquetas energéticas. Ésta informa de la energía que consume el aparato y la eficacia con la que convierte esa energía en trabajo útil. En el caso de que el aparato se adquiera por Internet también es obligatorio especificar la clase energética del producto.

Los electrodomésticos de gama marrón son los aparatos electrónicos dedicados más bien al ocio, como la televisión, cadenas musicales, ordenadores, etc. Y por fin tenemos los pequeños electrodomésticos que cumplen pequeñas funciones muy distintas unas de otras pero especializadas, como pueden ser secadores de pelo, aspiradoras, planchas, batidoras, tostadoras, freidoras y demás.

Sistemas de calefacción. Elegir el más conveniente

A la hora de elegir un sistema de calefacción hay que tener en cuenta diversos factores que dependerán de las costumbres de la familia y sus gastos generales, la zona geográfica donde esté ubicada la vivienda, las características estructurales del edificio, el tipo de acristalamiento, el aislamiento, etc. En invierno el gasto energético es mucho más elevado que en verano. Se calcula que 6 de cada 10 euros de consumo energético se dedica a la calefacción. Una buena instalación que tenga presente estos factores puede reducir de manera muy importante la factura de la luz, haciendo equiparable la relación calefacción-bajo consumo.

Los sistemas de calefacción que funcionan con gas natural se recomiendan para climas más bien fríos. Este tipo de instalación suministra a su vez de agua caliente sanitaria. Permite mantener una temperatura constante y regular independientemente la de cada habitación. Utiliza calderas a gas convencionales o de condensación, que es más efectiva y supone un mayor ahorro energético aunque el desembolso inicial sea mayor, cosa que se rentabiliza a corto plazo. Una temperatura para estar cómodo en la vivienda es de unos 20ºC. El incremento de un grado más a esa temperatura supone un consumo de entre un 6% y un 8% de energía.

La calefacción eléctrica es aconsejable para climas más templados. Sobre todo para viviendas donde no se puede o no conviene realizar la instalación para el gas, como viviendas alquiladas, etc. Se basa en una serie de radiadores portátiles que calientan un fluido que irradia calor. Es un sistema caro en relación al del gas natural pero al ser para climas templados, el tiempo durante el año usado es inferior, lo que puede resultar más barato, sobre todo porque no necesitan instalación.

Los sistemas de calefacción radiante es un sistema novedoso que cada vez tiene más partidarios. La instalación es todavía muy cara ya que supone tener que levantar el suelo, o abrir las paredes e incluso el techo, pues se puede instalar donde se desee. Este método distribuye el calor de manera uniforme por toda la casa pero de manera indirecta. Carece de puntos de calor como radiadores o emisores térmicos, transmitiendo el calor uniformemente desde el suelo, pared o techo de forma muy agradable y homogénea. No reseca el ambiente y es muy confortable. Sólo por el coste de la instalación es recomendable sólo para climas fríos ya que su uso puede amortizarlo.

Los sistemas de climatización son los mejores para zonas geográficas cálidas o templadas. Ofrecen la posibilidad de disponer de calefacción en los meses más fríos y de aire refrigerado en los más calurosos. Además se puede regular la temperatura para las estaciones intermedias disponiendo de la temperatura que se desee en cualquier momento. También llevan incorporados funciones para eliminar la humedad del aire y filtros para purificarlo de partículas nocivas (polen, polvo, bacterias, etc.) y de malos olores (tabaco, cocina y demás). Evitan posibles riesgos de explosiones de gas y no necesitan de grandes obras para su instalación.